Se necesitaba ganar y se ganó. La victoria era el principal objetivo del choque ante Venezuela y se logró. Esa es la principal conclusión del triunfo del sábado ante Venezuela.
Ahora muchos dirán que se ganó a un equipo malo, que la visita no tuvo una buena presentación, que Perú jugó feo, que “Chemo” se volvió a equivocar, y muchas otras cosas más, pero muy pocos dirán que Perú ganó porque fue superior (y lo fue) a su rival, y ganó el partido que tenía que ganar. ¿De qué hubiese servido "jugar lindo" si no ganaba los tres puntos?
Perú necesitaba la victoria y se quedó con ella. Se ganó y punto. Ahora se viene un partido más difícil, donde el objetivo será el mismo: ganar los tres puntos.
Los que estuvimos en el Monumental pudimos ver a un equipo peruano distinto, con más ambición, con jugadores que peleaban cada balón y con una encomiable entrega, mientras el físico lo permitió.
Es verdad que Venezuela dejó jugar, pero eso no es culpa de Perú. La selección nacional aprovechó al máximo las libertades que le dio el rival y logró un triunfo con un exiguo marcador que no refleja lo que ocurrió en el gramado de juego, donde Perú pudo haber tenido un marcador más abulatado.
En el primer tiempo, el equipo blanquirrojo, de la mano de un entregado Nolberto Solano, inclinó la cancha a su favor. “Ñol” jugó un excelente partido, propició la jugada del gol, habilitó a varios de sus compañeros con pases precisos e inclusive estuvo a punto de convertir un golazo (similar al que marcó hace algunos años a España), que hubiera significado la apertura del marcador.
Lastimosamente Solano tuvo que salir de la cancha en el segundo tiempo por un problema muscular, y Perú lo sintió… Y podría extrañarlo ante Argentina, en caso el capitán no se recupere.
Junto a “Ñol”, el otro referente de esta renovada selección, Juan Manuel Vargas, tuvo un partido sin errores. No dejó pasar a nadie por su sector, impuso su clase al momento de proyectarse y contagió con su energía a todos sus compañeros (y a los hinchas que fueron al Monumental).
El “Loco” es el verdadero capitán del cuadro patrio dentro del gramado de juego.
En el arco, Leao Butrón se pasó gran parte del partido como un espectador más, y las pocas veces que fue requerido, reaccionó bien.
Los centrales, a pesar de jugar por primera vez juntos, se comprendieron muy bien. Tanto Alberto Rodríguez como el debutante (en un compromiso oficial) Carlos Zambrano estuvieron sólidos por arriba y por abajo.
El defensor del Braga portugués recibió su segunda amarilla y no podrá jugar contra Argentina, mientras que Zambrano parece haberse ganado el puesto, a pesar de no tener un partido oficial en su club, a sus escasos 19 años.
Al extremo derecho de Juan Vargas estuvo Amilton Prado, que cumplió con lo que le asignó “Chemo”, aunque fue poco productivo cuando se sumó al ataque.
En la volante, el nivel de Solano fue superlativo al de sus compañeros. Libre de una función de marca, “Ñol” se dedicó a hacer lo que más sabe, jugar al fútbol.
En el mediocampo, Rainer Torres y Paolo de la Haza tuvieron un partido acertado, corrieron donde tenían que correr, estuvieron precisos con el balón, y su eficiente labor permitió que Perú controlara el partido y dominara las acciones.
Algo más adelantado, Piero Alva jugó el partido de su vida, a pesar de sus revoluciones de más en algunos pasajes del encuentro. El ahora delantero de Cienciano hizo una jugada de ensueño para marcar el gol de Perú, tanto que quedará en la historia del fútbol peruano, porque significó el del primer triunfo peruano en unas eliminatorias jugando en estadio Monumental.
Alva, como de costumbre, corrió con y sin el balón, estuvo inclusive cerca de marcar un golazo (su remate chocó en el horizontal), y fue uno de los más aplaudidos de la noche, a pesar que en los últimos diez minutos apenas podía correr por el esfuerzo físico que hizo durante el compromiso.
Más arriba, como hombres de punta, estuvieron Daniel Chávez, de 20 años,y Johan Fano; una dupla que por primera vez jugaron juntos y se pudo percibir en el campo de juego, pues pocas veces se juntaron, aunque el esfuerzo e ímpetu individual de ambos fue suficiente para que la hinchada les reconociera su trabajo.
Chávez se mostró como un jugador aguerrido y con una muy buena técnica, solo le falta tener mayor suerte de cara al gol.
Por su parte, el “Gavilán”, como ya es su costumbre, corrió por toda la línea de ataque, impidiendo una rápida y limpia salida de los defensores rivales, “jodiendo” a los rivales, aunque lejos del gol.
Ahora se viene Argentina, un rival dificilísimo, uno de los mejores equipos del mundo, que buscarán en el Monumental llevarse los tres puntos y dejar en el olvido el empate ante Paraguay del sábado último en Buenos Aires.
Soy consciente y sé que Argentina parte como favorito, no solo por las estrellas que arribarán al país, sino por su juego colectivo.
Sin embargo, también creo que los convocados por “Chemo” esperan con ansias este encuentro para decirnos -a todos los incrédulos- que ellos “sí pueden”, y que con mucha entrega, sacrificio y amor propio, un triunfo es posible, “porque en la cancha son once contra once”.
La selección ha logrado el 50% de su objetivo antes de la fecha doble, y ahora va por un triunfo histórico ante Argentina, pero para ello va a necesitar del verdadero apoyo de todos aquellos que quieren a la selección, y por ello tu presencia en el Monumental es necesaria.
Eso sí, todos los que quieran ver a Messi, Agüero y compañía, les recomiendo que lo vean por TV, porque al estadio se va a alentar, y cuando juega Perú, el aliento debe ser total para el cuadro bicolor.
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