La tercera semana de marzo del 2007 podrá ser considerada por los amantes al fútbol en el país como “histórica”, tras producirse un par de acontecimientos, que jamás quedarán el olvido.
Todo comenzó el pasado domingo con las Elecciones en Universitario de Deportes, donde salió vencedor el candidato opositor Gino Pinasco, en uno de los procesos electorales más vergonzosos de la historia, con denuncias por uno y otro lado, con trabas del oficialismo, y hasta metiéndose con las familias de los candidatos y personas de sus listas, en especial del que resultó ganador de la contienda electoral.
El triunfo de Pinasco es una derrota a la informalidad en la que se manejaba a un club tan grande como la “U” y una victoria de los socios que desean ver “libre” a su institución, lejos de la siniestra sombra de González y sus seguidores.
Hay mucha expectativa en lo que pueda hacer Gino en el cuadro merengue, pero si hace realidad lo que prometió en su plan de gobierno, Universitario podría convertirse en un club ejemplar, no solo en el Perú, sino a nivel sudamericano.
Otro hecho histórico fue la decisión del Consejo Superior de Justicia Deportiva y Honores del Deporte (CSJDHD), que ratificó la sanción que le impuso al presidente de la Federación Peruana de Fútbol (FPF), Manuel Burga, y a su directorio en pleno.
Burga, así como Julio Pastor (vicepresidente), Lander Alemán (tesorero), Fredy Ames, Klide Vega y Luis Duarte (directores), quedaron inhabilitados cinco años para desempeñarse en cualquier cargo deportivo.
Una decisión que puede marcar el futuro del fútbol peruano a todo nivel. Para comenzar ni Burga ni Ames podrán presentarse a las elecciones de la FPF, por lo que un nuevo rostro –esperamos- se hará cargo del máximo ente del balompié nacional.
Sin embargo la correcta decisión de la CSJDHD también podría perjudicar a Perú, que podría verse desafiliado por la FIFA, que desde un inicio determinó que el pedido del Instituto Peruano del Deporte para que la Federación se adecue a la nueva Ley del Deporte es una “ingerencia política”.
Cualquiera sea el caso, el único que ha causado todo este embrollo ha sido Manuel Burga, quien en su afán de seguir al mando de la Federación, ha puesto al país al borde la borde de la desafiliación.
Considero a Burga como una persona inteligente y calculadora, sin embargo como dirigente ha fracasado y debería dar el paso al costado, lo cual será su mejor decisión en los más de cinco años que lleva en el poder.
Pero no solo Burga y los cuestionados integrantes de su directorio debería alejarse del fútbol peruano, sino también personajes como José Mallqui y Julio Velásquez Giacarini.
Mallqui, actual Congresista de la República y presidente del Sport Áncash, se encuentra en estos momentos en Japón, mientras que su club ha sido castigado por la ADFP, sin poder jugar en el Apertura y con su futuro en Segunda División, tras comprobarse que algunos de sus jugadores tenían contrato amateur en el 2006, lo cual está prohibido.
Al popular “Pepe” le importó poco la complicada situación de su club y muy suelto de huesos se ubicó cerca de Uribe el día de la presentación del “Diamante” como técnico de Perú (ganándose algunas portadas) y poco después viajó a la tierra del sol naciente como el jefe de la delegación nacional (¿habrá pedido permiso en el Congreso?).
Mientras que al General retirado le ha quedado muy grande la presidencia de la Asociación Deportiva de Fútbol Profesional (ADFP), y durante su mandato la institución que preside siempre ha estado envuelta en escándalos.
En la semana corrió el rumor que Velásquez Giacarini estaría con las horas contadas, tras el pedido de tres clubes para citar a una Asamblea, la misma que se realizaría en los próximos días. ¿La agenda? La destitución del General.
Con todos estos “dirigentes” fuera del balompié nacional, se limpiaría la casa, y se vislumbraría un mejor futuro para nuestro alicaído, y cada vez menos serio, fútbol peruano.
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