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La violencia en el fútbol

Fútbol Agregar comentarios

De un tiempo a esta parte, Universitario de Deportes ha sido noticia más fuera de las canchas que por acontecimientos que se limitan a lo estrictamente deportivo.

El prestigio del cuadro merengue está por los suelos, y han sido sus propios dirigentes los que han propiciado esta paupérrima realidad de uno de los clubes con más simpatizantes en el país, los mismos que -en su gran mayoría- se sienten avergonzados por todo lo que ocurre en el club de sus amores.

Lo hechos de violencia acontecidos el último viernes en el Monumental no solo tendría que tomarse como una “raya más al tigre” en el seno crema, sino que debería ser el punto culminante de la destroza gestión de la actual cúpula dirigencial del club, y de su siniestra sombra, un ex presidente suspendido de por vida, pero que todavía hace y deshace en Ate.

Realizar un evento público a pesar de no tener el permiso de la Prefectura era una irresponsabilidad, pero fue un riesgo que tomaron los “inteligentes” directivos cremas, y las consecuencias ya todos los conocemos.

El vandalismo protagonizado por una facción de la barra crema, es más que deplorable, y merece el máximo castigo en lo deportivo y en lo judicial, tanto a nivel de protagonistas directos de los actos delictivos, así como de los organizadores de la llamada “noche crema”, que a poco estuvo de convertirse en una “noche sangrienta”.

Si bien es cierto, la “U”, como organizador del evento es el culpable de lo ocurrido en su estadio, no es el único protagonista de este problema que afecta al fútbol nacional desde hace ya varios años, sin que nadie haga algo concreto para solucionarlo.

Nuestro país soportó por más de veinte años, en las décadas de los 80’s y 90’s, el cruento accionar terrorista y en esa época se justificaba equivocadamente que los incipientes actos vandálicos en las graderías de los recintos deportivos eran producto de la violencia que sacudía el país.

En aquel momento las autoridades que regían el fútbol peruano (qué casualidad, hasta hoy siguen algunos en sus funciones), no hicieron nada para erradicar de raíz a todos estos malos elementos que haciéndose pasar por hinchas, daban rienda suelta a sus actos delincuenciales. Por su parte, los verdaderos hinchas, comenzaron a alejarse de los estadios.

Con el transcurso de los años, algunas barras hicieron de la violencia su arma de intimidación más importante, asemejándose cada vez más a las bandas delincuenciales, que hoy tienen en vilo a la población peruana.

Hace algunos años, cuando un joven de 17 años (“Pepito”) murió en el estadio Nacional, tras ser alcanzado por una bengala lanzada por un hincha crema, las autoridades deportivas decidieron prohibir el ingreso de artículos pirotécnicos a los estadios.

¿Acaso tiene que volver a morir alguien para que las autoridades recién reaccionen y hagan algo?.

Está en manos de la ADFP, como organizador del campeonato profesional, y la FPF, como ente rector del balompié nacional, establecer castigos ejemplares para los clubes que no controlen a sus hinchadas.

En otros países de Sudamérica, los clubes cuyos fanáticos generan hechos de violencia en un determinado partido, no solo pierden el partido que están jugando (cualquiera sea el resultado), sino que además se les castiga con la pérdida de puntos adicionales, que van de tres a más sin son reincidentes.

En Argentina y Brasil las diferentes barras están “formalizadas”, y cada hincha tiene su carnet expedida por el club que simpatiza. Inclusive en países como Chile, además de la carnetización, la ley es bastante drástica con los que generen desórdenes tanto dentro como fuera de los estadios.

Pero cruzando el charco es donde las acciones para extirpar la violencia del fútbol son hechos concretos. Un ejemplo de ello ocurrió la semana pasada, cuando la UEFA dio un castigo ejemplar al Feyenoord de Holanda, cuyos hinchas hicieron destrozos en Francia, expulsándolo de la Copa UEFA y además multándolo con 125 mil euros.

En el Perú, dentro del famoso proyecto de APOYO, se contempla el tema de la violencia en los estadios como uno de los pilares del desarrollo del fútbol peruano, sin embargo, las recomendaciones parecen haber quedado en el papel, habiéndose implementado únicamente el tema del “comisario del fútbol”, pero que hasta hoy su labor no ha sido de las mejores.

Aquí no hay nada que inventar, sino que los buenos ejemplos en cuanto a legislación deportiva y las estrategias de lucha contra la violencia deberían asimilarse e implementarse de urgencia en nuestra realidad.

No es posible que en el país, los malos hinchas hagan lo que quieren, ensucien un partido de fútbol, se agredan a árbitros, se permitan actos racistas, y los estadios ni siquiera son vetados y peor aún, los castigos infringidos son letra muerta y fácilmente alterados con órdenes judiciales o acciones de amparo, gracias a la debilidad de nuestras leyes.

Es hora que todos los entes involucrados de una u otra manera en el fútbol se pongan los pantalones, y desterrar de una vez por todas a la violencia de los estadios, y de esa manera el fútbol vuelva a ser una fiesta, donde las familias iban a los estadios y la noticia solo se limitaba a lo que ocurría dentro del campo de jugo y no fuera de ellos.

Un Comentario para “La violencia en el fútbol”

  1. quetejedi Says:

    Si bien muchos de los hechos comentados son ciertos el artículo hiede anticuerpos contra la U, omitiendo a muchos otros actores de la violencia y dejando un tufo revanchista que no abona en favor de una solución sino que trata de agravarla.

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