Desde el fin de semana pasado la pequeña ciudad piurana “Malingas” es más conocida en Argentina que en nuestro país, esto producto de los dos primeros goles anotados por el oriundo de esa ciudad, Roberto Jiménez, con el San Lorenzo de Almagro.
La repentina fama alcanzada por nuestro compatriota también despertó la curiosidad de los aficionados nacionales, que en muchos casos no lo conocían y en otros eran –hasta hace algunos días- escépticos a lo que podía hacer (y puede hacer) en tierras gauchas.
Pero el peruano no solo fue noticia por los dos goles marcados el sábado ante Colón, sino que también protagonizó una pequeña novela con su llegada o no a Lima para jugar por la selección ante Panamá.
Al final “Malingas” se apareció en la Videna y jugó 67 minutos el miércoles, se comió una amarga derrota y se fue aplaudido del Nacional, no por haber tenido una buena participación en el gramado de juego, sino en reconocimiento a atender el llamado del equipo de todos, cosa que no ocurrió con otros “extranjeros” que no pudieron (no quisieron) ser parte del cuadro peruano a pesar de haber sido convocados.
La FPF deberá explicar sobre las repentinas desconvocatorias de los “europeos” y si es que hubo o no rebeldía de alguno de ellos para presentarse a los entrenamientos. En este caso nuevamente el máximo ente del fútbol nacional demuestra desorganización y falta de planificación.
Si bien es cierto el partido ante Panamá se realizó en una fecha FIFA, considero que no tendrían que haber sido convocados los futbolistas que militan en clubes del Viejo Continente, para evitar éstos inconvenientes que dejan mal parado –una vez más- a la Federación. A los “europeos” deberían llamarlos sólo para partidos amistosos que se jueguen en Europa ó América del Norte, donde el viaje de los seleccionados se hace más corto y pueden reintegrarse a sus equipos (que les pagan el sueldo) en la brevedad posible.
Claro está que en caso de un partido oficial, no hay excusa para no venir.
En cuanto al partido ante los panameños, la derrota se pude considerar como “vergonzosa”, no solo por haber perdido como local, sino por el paupérrimo nivel de juego mostrado por el equipo de Navarro, que se dejó ganar por un equipo que vino a defenderse y que en sus únicas dos llegadas marcó sus goles.
El DT nacional definió su alineación titular con cinco futbolistas de las filas de Sporting Cristal, equipo que hoy en día atraviesa un pésimo momento y se ubica en la penúltima ubicación del torneo Clausura. ¿Ellos estaban en el mejor momento para ser considerados como titulares?. Lo dudo, pero jugaron los 90 minutos.
Sin embargo… ¿A quién más convocarían?, las opciones son escasas en el fútbol local.
Perú no jugó a nada, con una defensa nerviosa (¿volverán a llamar a Jhon Galliquio?), una línea media que no ataba ni desataba (Cruzado intentó y se salva), y una línea de ataque al que nunca le llegó un buen balón y poco pudieron hacer.
La derrota ante Panamá por 2 a 0 demuestra nuestra pobre realidad, que muchos tratan de no ver y creer. ¿Así queremos jugar con selecciones de mayor peso futbolístico?.
Como señalé en una columna anterior, en el mundo nos conocen por Machupicchu, el Señor de Sipán, nuestra deliciosa comida y hasta por Laura Bozzo, por no por el fútbol. Muchos creen que los “Cubillas”, “Oblitas” y “Challes” siguen intactos en el recuerdo de los aficionados al fútbol en el mundo, pero no es así, en otras parte del planeta “no viven del recuerdo”.
Estar fuera de los mundiales y no tener buenas campañas en los torneos continentales prácticamente han borrado el nombre de nuestro país del contexto futbolístico internacional. Nadie nos conoce, nos respetan (Guatemala nos “choteó” hace algunos días) y menos desean jugar con nosotros.
La única manera de salir de este hueco –que pareciera no tener fin- es seguir trabajando, reordenar y reorganizar todo nuestro sistema (dirigentes incluidos) y dar prioridad a las divisiones menores. Lo mismo de siempre, la receta es conocida, pero no hay “pantalones” para aplicarlo.
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